El poder de las flores · Revista Organic Spa

El poder de las flores · .€ €

En muchos caminos espirituales y tradiciones religiosas, ofrecer flores es una expresión de devoción, amor, oraciones por los demás y deseos de autorrealización. En Asia, hindúes, budistas y taoístas tienen elaborados altares para hacer ofrendas, en los que abundan las flores de loto, jazmín y rosas. En México, para el Día de los Muertos, se crean enormes altares con caléndulas de color naranja brillante para los seres queridos que han fallecido.

Cuando las personas que amamos están enfermas en el hospital, les llevamos flores para animarlas. Los estudios muestran que los pacientes sanan más rápido cuando tienen flores a su alrededor; ¡Incluso tener imágenes de flores en las paredes de las habitaciones de los hospitales ayuda a los pacientes a sanar más rápido!

Culturalmente, las flores casi siempre juegan un papel en momentos de profunda transición: en un nacimiento o después de una muerte, cuando nos enamoramos, nos casamos o cuando un ser querido está enfermo. Todos estos son momentos que nos recuerdan lo preciosa que es la vida, y que siempre está cambiando. Las flores aparecen durante estos momentos clave para recordarnos la belleza evanescente del mundo en que vivimos.

Según un estudio realizado en la Universidad de Rochester, estar expuesto a las flores y la naturaleza inspira más compasión, generosidad y sentido de comunidad. El Dr. Richard Ryan dirigió el estudio, en el que más de 370 personas fueron expuestas a entornos naturales o creados por el hombre, y luego se evaluaron sus valores en torno a las relaciones cercanas, la comunidad, la fama y la riqueza.

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¿Los hallazgos de los científicos? Los ambientes naturales aumentaron el cuidado de los participantes por los demás y su generosidad. Señalaron que pasar tiempo con flores y plantas cambiaba las actitudes de las personas, conectándolas mejor con su ser auténtico y con el mundo en general. Como resultado, era más probable que las personas se preocuparan por las necesidades de los demás y, por lo tanto, fueran más generosas. En el ejercicio, los participantes que pasaron tiempo en ambientes naturales regalaron más dinero que los que estuvieron en ambientes hechos por el hombre.

Como resultado, uno de los científicos, Netta Weinstein, comentó que si pasamos cada vez menos tiempo en la naturaleza, podemos perder la conexión entre nosotros: “Nuestro entorno nos influye de maneras que no somos conscientes. Debido a los beneficios ocultos de conectarse con la naturaleza, las personas deben aprovechar las oportunidades para alejarse de los entornos construidos. Cuando estén adentro, deben rodearse de plantas, objetos naturales e imágenes del mundo natural”.

El estudio también mostró una relación directa entre pasar tiempo en la naturaleza y cuán profundas son nuestras conexiones entre nosotros. El Dr. Ryan comentó: “Muchas veces no nos tomamos el tiempo para sumergirnos realmente en la naturaleza, para apreciar realmente el entorno y los seres vivos verdes que existen en todas partes a nuestro alrededor. Estamos bastante ocupados. Estamos apurados por la vida y no estamos en contacto con esas cosas. Lo que muestran estos hallazgos científicos es que en la medida en que prestas atención a los seres vivos que nos rodean, eso te conecta más profundamente con la raza humana”.

Las flores actúan como mensajeros

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Las flores nos conectan con nuestros seres queridos. Regalar flores a alguien implica mucho más que poner en sus manos un montón de pétalos, polen y tallos verdes. Les estamos dando no solo el milagro de la vida, algo que está literalmente vivo, sino también una expresión profunda de una esencia o sentimiento particular que no siempre se puede expresar con palabras. Cuando compramos flores para otras personas, las consideramos cuando elegimos las flores. Accedemos a esa parte de «sentimiento» de nosotros para ver qué tipo de flores les convienen o encarnan el sentimiento particular que queremos transmitir.

Cada flor encarna una cualidad única. Los lirios, por ejemplo, evocan una creatividad elegante y salvaje, con sus puntas en forma de pincel de color púrpura real que se despeinan en plena floración y la llamativa raya amarilla en el centro. Las gerberas, en cambio, son toda alegría; son expansivos, irradian vivacidad y vitalidad con su forma radial como el sol. Las orquídeas son una historia completamente diferente, de otro mundo en su exquisita sofisticación y belleza.

Imagina por un momento regalar una orquídea a alguien. Ahora visualízate dándole a la misma persona un ramo de peonías. A continuación, imagínese dándoles un ramo de girasoles. ¿Cómo se siente? Cada regalo de flores se siente totalmente diferente, ¿verdad? Y es probable que provoquen diferentes respuestas de
el recipiente.

Hay algunas flores que no se nos ocurriría regalar a determinadas personas. Por ejemplo, nunca le darías a tu abuela las rosas rojas de tallo largo que le darías a un amante. Estas son cosas que conocemos intuitivamente. Puede que no podamos expresarlo con palabras, pero es una sabiduría que poseemos.

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Incluso cuando compras flores cortadas o una planta en maceta para ti, tu elección expresa o resalta una cierta cualidad en ti. Algunas flores te atraen especialmente y otras simplemente no. La mayoría de las veces, las flores que te atraen no son las mismas flores que atraen a la siguiente persona. Según nuestros paisajes internos, gravitamos hacia flores específicas por la forma en que nos hacen sentir.

Estas preferencias no se basan en el simbolismo tradicional; vienen de entender las flores a través de nuestros corazones. Ya hablamos el lenguaje de las flores, sin saberlo. Las flores que más nos atraen son aquellas flores que tienen cualidades que queremos encarnar o que disuelven, cambian o despiertan algo dentro de nosotros.

Las flores magnifican las cualidades especiales

Una rosa se siente diferente a una margarita, una orquídea o un lirio. Y un lirio de agua tiene una calidad muy diferente a la de un lirio tigre. Esto es algo que sabemos en un nivel profundo e intuitivo, tan profundo que es posible que nunca nos hayamos detenido a reconocerlo.

Cada flor nos hace sentir diferentes, porque cada flor tiene cualidades específicas. Cuando nos sentimos atraídos por una flor, conectamos con la esencia de esa planta y esas cualidades especiales se evocan dentro de nosotros. Curiosamente, con la misma flor, otras personas pueden sentir las cualidades pero expresarlas de una manera ligeramente diferente, o sintonizar un aspecto más que otro.

Las flores nos magnetizan con su belleza y nos reflejan nuestra propia esencia. Sus cualidades magnifican los aspectos positivos de nosotros mismos. Sirven como mensajeros para recordarnos el valor de la vida en los momentos más cruciales de nuestra vida. Las flores están haciendo esto por nosotros todo el tiempo, y todo lo que tenemos que hacer es prestar atención.

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